martes, 22 de enero de 2013

Una encerrona inesperada

Después de un largo tiempo, vuelve ha enviarnos artículos nuestro amigo Tragabuches.

Vuelvo aparecer después de despertarme de un profundo sueño del que había caído. Soñaba con un afamado matador de toros que ocupaba los puestos más punteros del escalafón. Pretendía para esta temporada anunciarse con seis toros en una feria importante. Llenar las revistas y los portales con su gran triunfo. 

El matador se reunió con el empresario en unas de las oficinas de la plaza. Le acompañaba su apoderado.

- ¡Buenas tardes señor empresario!
- Muy buenas, señor matador de toros. ¿A qué se debe su presencia por estos lares?.
- Pues verá señor, después de meditarlo mucho, creo que estoy verdaderamente capacitado para protagonizar una tarde importante dentro de su abono. Tengo la ilusión de anunciarme en esta plaza con seis toros como lo han hecho todas las figuras del toreo.
- Mm, sorprendente idea. Bien, no me desagrada su iniciativa. Prosiga, hábleme que aspiraciones tiene usted, honorarios, toros, fecha.
-Como ya conoce mis honorarios, pensaba recibir esa tarde el doble de lo que gano normalmente cuando actúo con una terna normal. La fecha había pensado en viernes de Feria, que es el día que más público suele ir a los toros. Mientras que el tema ganadero no se preocupe, tengo visto en el campo varios toros con preciosas hechuras, muy de mi agrado, en las ganaderías que normalmente me suelo anunciar.
-Ah, muy bien. Veo que lo tiene todo estudiado. Y que ya me asegura que con este cartel la plaza se llenará, y todo será un éxito. Pero vamos a ver: ¿Cómo se va a llenar si usted viene anunciándose dos años seguidos en el cartel más rematado de la feria con toreros de relumbrón el mismo día y no sois capaces de llenar?¿Se cree que va a llenar usted sólo?
- Hombre señor, pero es que esto es diferente...
 -Y, ¿usted se cree que sacaría tanto dinero para pagarle sus honorarios que me está pidiendo?, además de sus toros. Acepto que se quiera encerrar con seis, e incluso que sea esa misma fecha. Pero las condiciones las pondré yo. Los honorarios serán los mismos que los de una tarde normal. Me tendrá que abonar todas aquellas entradas que se quedan sin vender. Si logra colgar el cartel de "no hay billetes", entonces seré yo quien le abonará un 50% más de sus honorarios. En cuanto al capítulo ganadero le voy a dar estos diez hierros para que me elija 6 que conformarán el encierro: Miura, Victorino Martín, Barcial, Fuenteymbro, Alcurrucén, Cebada Gago, Baltasar Ibán, Valdefresno, Torrestrella y Torrealta. 

Asombrado el matador mira a su apoderado, que le manda una cara como diciendo: "ya te dije yo que eso de encerronas como que...". Mientras el empresario sigue hablando:

- Usted qué quiere protagonizar una tarde histórica para la tauromaquia y ser recordado con el transcurso del tiempo, o costearse un homenaje a mi cuenta, en mi plaza, con una encerrona ridícula sin interés ni atractivo, perdiendo la paciencia de mis abonados y a mi mis dineros.

El matador perplejo sin saber contestar ante el comportamiento del empresario, no sabía como salir de tal encerrona en la que no había público sino varias carpetas de archivos con facturas, un ordenador, varios carteles antiguos, un empresario un poco exaltado y un apoderado que no había abierto la boca. Fue justamente cuando este fue a decir algo yo me desperté de este simpático sueño. Parece ser que el matador aun sigue durmiendo en su burbuja.

Tragabuches.


sábado, 12 de enero de 2013

Sobre la decadencia de los ganaderos


Recojo estas declaraciones de Jesús Tabernero Hernández en el Opus 18 de Tierras Taurinas. Ganadero de  Alicio Tabernero de Paz y que fue tesorero de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.

"... No entendía que me quería quitar de esto porque ya no tenía encanto para mí sin lo de siempre, y también porque no me encontraba ya a gusto con la forma en que se hacían las cosas. Al final, creo que me quité en el buen momento. Lo que vino después fue a peor. Sigo en la Unión sin vacas, pero he dejado de pertenecer en la Junta en la que participé constantemente desde el 78. No sé cómo acabará esto. Lo que hemos conocido se termina. No hemos sabido defender nuestro sitio. Las pocas veces que se planteó una huelga para defender nuestra dignidad, si no querías embarcar tu corrida, había cuatro compañeros que ya tenían la suya en el camión... Antes, cuando te venían a comprar una corrida a casa, ésa era la que iba. Llamaban los apoderados para informarse, pero no pasaban de eso. Ahora, te las echan para atrás, te cambian toros los propios toreros, mandan los intermediarios y se arruinan los ganaderos. Como no te pongas como quieren, te quitan de todos los sitios. Y para colmo, los intermediarios se han hecho ganaderos y compran camadas enteras de erales que, después de cebarlas dos años, las colocan primero. Esto lo puedo decir ahora que ya no soy ganadero. Pero cuando estás en activo... llevamos muchos años en los que el ganadero es quien menos manda en esto. Te traen pa'rriba, pa'bajo, siempre a las órdenes, siempre aguantando, siete veedores, otros tres que vienen a ver la corrida... Y al final, a veces, ni te la embarcan. Esto, cuando yo dejé de lidiar. Pero después ha seguido igual o peor. Yo creo que la gente se va dando cuenta y por eso va menos a los toros. Da la casualidad que yo ahora puedo hablar de lo que me da la gana. No me pueden castigar. Pero yo sé lo que sufren los compañeros hoy. Los hay con un montón de dinero fuera, y a ver cuándo cobran. 

Creo que se han perdido cantidad de toreros buenos porque han caído en manos de empresarios malos que van a buscar el dinero rápido. Van a quedarse veinte ganaderos del gusto de las figuras y los demás van a desaparecer. Estamos acabando con la diversidad genética. Todo se va a quedar en Domecq, un encaste facilísimo de llevar. Fíjate: Atanasio vendió miles de vacas -que no sé de dónde las sacaba-, ¿y cuántas de esas ganaderías quedan en pie, quitando las de los Fraile..? ¡Ninguna! De las de Domecq funcionan casi todas y algunas mejor que la casa madre.

Al ampliarse el número de ganaderías, se le ha quitado la fuerza a los ganaderos.

La culpa es de los ganaderos que han creado su propia competencia al vender vacas y multiplicar los hierros. La oferta ha superado la demanda y los precios se han hundido. Lo de crear los hierros nuevos fue un invento de Juan Pedro para poder vender sus vacas. Un hierro valía entonces un montón de dinero, y al crear los nuevos, se abrió el mercado. Vendió camadas enteras de su desecho. Eso lo hizo cuando era presidente de la Unión, que fue muy bueno, por cierto, pero barriendo para adentro. Pero a la largo esto fue nuestra ruina para todos. Primero, para los que criábamos un toro distinto al que se puso de moda. Este sistema ha estado haciendo la cuna... fomentando la competencia que lo ha abaratado todo. Esto se desmadró. Juan Pedro ganó más dinero vendiendo vacas que toros. Ha habido verdaderas barbaridades. De ahí han salido veinte ganaderías que embisten igual o mejor que la ganadería madre; y doscientas no tanto, pero que venden muy barato y van a todos los sitios porque interesan a las empresas y las matan los toreros. No hemos sido capaces de controlar el mercado. 

Y para colmo, ahora para las calles de Valencia y Castellón, quieren el toro grande, limpio, sin defectos... y lo peor es que se los vendes porque no te lo compra nadie más".